LA POBREZA ES UNA DENUNCIA

“Bajando se puso a dirigirles la palabra y es así como se inicia el Evangelio: ‘Dichosos los pobres porque vuestro es el Reino de los cielos’. Y en contraposición a estas cuatro bienaventuranzas denuncia por qué hay pobres, por qué hay gente que tiene hambre, por qué hay gente que sufre. Esos, que son bienaventurados porque sufren, porque lloran, porque tienen hambre, ¿por qué existen? Es tremendo el Evangelio de hoy cuando señala las causas de esas carencias: ‘¡Ay de vosotros los ricos, porque ya tenéis vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!’. Resuena en la voz de Cristo el acento de todos los profetas del viejo testamento. ¡Qué tremendos son los profetas cuando denuncian a los que juntan casa con casa y a los que juntan terrenos y terrenos y se hacen dueños de todo el país! La existencia, pues, de la pobreza como carencia de lo necesario, es una denuncia.
Hermanos, quienes dicen que el obispo, la Iglesia, los sacerdotes, hemos causado el malestar del país, quieren echar polvo sobre la realidad. Los que han hecho el gran mal son los que han hecho posible tan horrorosa injusticia social en que vive nuestro pueblo”.
(Día a Día con Monseñor Romero, Homilía 17-febrero-1980)

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