Lo Social en la exhortación del Papa Francisco

El capítulo cuarto de su Exhortación lo destina el Papa a hablarnos de “La Dimensión Social de la Evangelización”. Claramente nos está diciendo que la Evangelización incluye lo social y nos dice: “…Si esta dimensión no está debidamente explicitada, siempre se corre el riesgo de desfigurar el sentido auténtico e integral que tiene la misión evangelizadora” (N° 176). Es decir, si se prescinde de lo social en la Evangelización se desfigura su sentido auténtico.

Por eso nos va a decir: “El kerigma tiene un contenido ineludible social: en el corazón mismo del evangelio está la vida comunitaria y el compromiso con los otros” (N° 177).
Más claramente lo explicita cuando nos dice: “Su redención (la de Cristo) tiene un sentido social porque ‘Dios en Cristo no redime solamente la persona individual, sino también las relaciones sociales entre los hombres” (N° 178). Y más adelante lo ratifica al decir: “Leyendo las escrituras queda por demás claro que la propuesta del Evangelio no es sólo la de una relación personal con Dios… Tanto el anuncio como la experiencia cristiana tiende a provocar consecuencias sociales” (N° 180).

Y sobre esto va a dirigirse a los Pastores cuando dice: “Los Pastores acogiendo los aportes de las distintas ciencias, tienen derecho a omitir opiniones sobre todo aquello que afecte a la vida de las personas… Ya no se puede decir que la religión debe recluirse en el ámbito privado y que está sólo para preparar las almas para el cielo” (N° 182).
Así lo dice el Papa, así lo dice el Evangelio ¿lo pondremos en práctica?

Más adelante nos va a decir: “De nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad” (N° 186). Si de verdad tenemos fe en Cristo, todos vamos a preocuparnos por los más abandonados, ¿vemos eso entre nosotros?

Y lo recalca diciendo:“Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres… Hacernos oídos sordos a ese clamor, nos sitúa fuera de la voluntad del Padre y de su proyecto”. (N° 188). ¿Somos sordos a ese llamado de Dios?

Y al hablarnos de solidaridad nos dice que “es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad” (N° 188). Y nos va a decir cómo entenderla al afirmar: “…es una reacción espontánea de quien reconoce la función social de la propiedad y el destino universal de los bienes como realidades anteriores a la propiedad privada… La solidaridad debe vivirse como la decisión de devolver al pobre lo que le corresponde” (N° 189).

Y va a decir casi al final de este capítulo: “Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia” (N° 203).

Y como todo eso molesta, los predicadores del Evangelio preferimos no hablar de ello y así quedamos bien. Bien con la gente, pero mal con Cristo Jesús.-

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