Diario – Viernes 31 de Marzo de 1978

La reunión más importante de este día fue la que se tuvo con abogados y estudiantes de derecho convocados para proponerles las dificultades con que la Iglesia tropieza al pedírsele una ayuda jurídica, legal, en tantos casos de atropellos de los Derechos Humanos.

Tenemos una pequeña oficina que funciona en el Externado San José con el nombre de Socorro Jurídico, pero es impotente para tanto caso que llega de distintos órdenes. Y al mismo tiempo se les sugería organizarse en forma permanente como un equipo honrado de abogados y de estudiantes de derecho a los cuales pudiera acudir la Iglesia en consulta, de aspecto jurídico.

La invitación fue acogida con verdadero entusiasmo porque llegaron cerca de veinte personas entre abogados y estudiantes de derecho. Si se quiere tener el nombre puede preguntársele al Dr. o Br. Roberto Cuéllar, del Socorro Jurídico, él tiene la lista de las personas invitadas y que asistieron.

Entre las cosas concretas que se propusieron con entusiasmo fue la de pedir la Amnistía para los que han sido capturados con motivo de los acontecimientos de San Pedro Perulapán. Y la próxima semana se presentará a la Asamblea una petición en este sentido, pidiendo la Amnistía. También fue acogida la idea de presentar ayuda al Socorro Jurídico y se le encargó al Socorro Jurídico recoger los casos necesitados y enviarlos a los abogados aquí presentes que se ofrecieron a prestar esta ayuda en sus propios bufetes, mientras se tratara de cosas ordinarias y también acudir, cuando fuera necesario, a un trabajo corporativo. También se propuso la idea de organizarse como asociación de abogados, y a la que se podían inscribir otros no invitados o de otras partes, a fin de crear un cuerpo consultivo como lo había pedido la Iglesia en sus dificultades de carácter jurídico. Se sugirió también el reunirse periódicamente para tratar estos asuntos.

Les agradecí y les manifesté mi satisfacción por la acogida que prestaron al llamamiento y por la buena voluntad que han manifestado como abogados de conciencia cristiana.

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