XXXV ANIVERSARIO

 

Aniversario XXXV

 

Con alegría se recibieron las palabras que circulaban en la red y hacían resonar el nombre de El Salvador llenó de buenas noticias a este pueblo que acostumbrada a las malas noticias se abrazaba en la esperanza y jubilo al escuchar la voz oficial de la santa sede que reconocía el Martirio de Monseñor Romero.

“Mons. Romero creía en su función como obispo y primado del país y se sentía responsable de la población, especialmente de los más pobres: por eso se hizo cargo de la sangre, del dolor, de la violencia, denunciando las causas en su carismática predicación dominical seguida a través de la radio por toda la nación”, fueron palabras de Mons. Vincenzo Paglia, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia y postulador de la causa de beatificación de Oscar Arnulfo Romero, ante los medios de comunicación en la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Se resaltó así, la figura del arzobispo salvadoreño, asesinado en 1980 mientras celebraba la Santa Misa y del que el Papa Francisco firmó el decreto por el que se reconocía el martirio.”